Redes sociales como insumo (II)

En la televisión pública española se ha optado por utilizar como insumo pedagógico para las clases virtuales de Bachillerato unos videos de un canal de youtube, lo cual ha generado cierta polémica en parte de la comunidad educativa. No voy a entrar en detalles en este post, lo que sí considero pertinente explicitar es que las redes sociales tiene una utilidad pedagógica. Se adjunta un video que desarrolla dos ejercicios de ecuaciones logarítmicas:

Si se considera que en el video en mención no se ha explicitado la teoría (definición de la función logaritmo), se puede complementar – por ejemplo – con otro video:

Objeto de aprendizaje (competencias digitales)

Como bien lo precisa el Dr. K. Delgado, en un comentario al post anterior, estamos impregnados de tecnicismos y nomenclaturas propias de la enseñanza en el aula (jerga pedagógica).

Desde una aproximación pedagógica, en la plataforma digital cada objeto de aprendizaje está asociado a un módulo de aprendizaje. Todo objeto de aprendizaje está relacionado a un contenido de aprendizaje, a un conjunto de actividades de aprendizaje y a un instrumento de medición del logro (de aprendizaje). Toda producción o elaboración de recursos educativos está basada en un diseño instruccional (¿qué se aprende? y ¿cómo debe ser aprendido?)

En la plataforma virtual se debe declarar la bibliografía básica, los ejemplos y los ejercicios propuestos por módulo de aprendizaje. Se debe asegurar la comprensión del objeto de aprendizaje por parte de los estudiantes. Existe abundante evidencia empírica acerca de la atención de los estudiantes durante una sesión de aprendizaje, la cual decrece conforme se desarrolla la sesión (clase virtual). En consecuencia, se sugiere dosificar la presentación de contenidos en la plataforma digital. Es un conjunto de actividades que se deben planificar con antelación. Se asume que existen y están bien definidas las competencias digitales de los docentes y de los estudiantes.

Toda migración demanda tiempo y esfuerzo. Definitivamente, se sugiere no subestimar los protocolos (beta testing) antes de ofertar los cursos, en la plataforma digital, a los usuarios finales. Recordar que se está ofertando cursos o asignaturas en una plataforma digital.

Un indicador de la potencia de los servidores son las estadísticas de los procesos de matrícula de cada semestre regular: ¿se caía el sistema? ¿se colgaba el sistema? ¿con qué frecuencia? ¿los estudiantes accedían a su turno de matrícula sin dificultad?

Tiempos de cambio: Covid-19 y educación digital

La coyuntura educativa en educación básica y superior plantea la aplicación de (no tan) nuevos recursos en el proceso de enseñanza y la implementación de modelos de aprendizaje no tradicionales. La propuesta de e-learning implica un perfil del docente y también un perfil del estudiante. La educación digital o virtual no es la panacea pero, definitivamente, tiene sus ventajas respecto de la presencial. Hay suficiente evidencia empírica para afirmar que el blended-learning se presenta como una sólida propuesta de aprendizaje para mejores tiempos (sin pandemias de por medio).

Sería un craso error asumir que los estudiantes (etiquetados como) nativos digitales, deberían manipular correctamente los recursos tecnológicos llamados plataformas digitales. Se han citado, en anterior post, un par de ellas: Moodle y Blackboard Collaborate. Hay que tener en cuenta que si aceptamos que cada estudiante tiene un ritmo de aprendizaje, esto implica que cada estudiante tiene un backup digital distinto. De allí que no sea pertinente atiborrar de tareas (por hacer) la plataforma digital (aula virtual).

Como ya se ha mencionado, así como existe un perfil docente para enseñar en plataformas digitales, también existe un perfil del estudiante. Se asume que el estudiante ya ha adquirido algunos hábitos de estudio, tiene noción de la puntualidad y participa activamente durante las sesiones de aprendizaje en tiempo real, requisitos mínimos para pretender un aprendizaje autónomo.

En relación a la interactividad (contenido enriquecido) de los contenidos presentados en cada asignatura, existen editores de contenidos como por ejemplo Genially y eXeLearning.

Definitivamente, en estas fechas la mayoría de instituciones educativas de educación superior que pretenden (o suponen) empezar clases el próximo mes ya deben estar capacitando a la comunidad educativa (docentes, estudiantes, personal administrativo) en el uso de la plataforma digital elegida.

Si solo se dan clases virtuales ¿Qué pasa con las pensiones de los estudiantes? Se supone que las instituciones educativas no estatales van a tener que invertir (cuidadosa y responsablemente) en servidores virtuales para el correcto funcionamiento de la plataforma educativa elegida. Pero, van a optimizar sus costos fijos referentes al uso de infraestructura (aulas, laboratorios, ecran y proyector multimedia, CPU, servicio médico, uso de estacionamientos para la comunidad educativa, personal de bibliotecas), luz, agua, saneamiento, pago a personal de seguridad y personal de limpieza (por lo general services tercerizados) y de personal administrativo, entre otros.

Si solo se dan clases virtuales ¿Qué rol tiene los profesores de las asignaturas ofertadas? A diferencia de las clases en el aula (salón de clase) la interacción se da en tiempo real pero a través de una plataforma digital (aula virtual), desde una PC, laptop, tablet o smartphone. En un primer momento alguien podría asumir que la labor docente en el aula virtual es “más cómoda” que en el aula en físico pero la realidad va a corroborar que la labor docente no se restringe a ingresar al aula, dictar y al finalizar la clase retirarse. En la plataforma digital hay que diseñar y elaborar las sesiones de aprendizaje con antelación, hay que discriminar entre ejemplos o ejercicios por resolver (medir su pertinencia teniendo en cuenta los ritmos de aprendizaje de los estudiantes) y hay que elaborar – al menos – un ppt o pdf con ideas fuerzas sobre el contenido a tratar. En pocas palabras el docente va a pasar sus clases teóricas a la plataforma digital, lo cual obviamente implica tiempo en (muchas) horas (remuneradas?). También se debe generar espacios virtuales como CHATS y FOROS para despejar las dudas o inquietudes de los estudiantes. Siempre desde la plataforma digital. He podido comprobar que algunos profesores dan su número telefónico para comunicarse vía WhatsApp con sus estudiantes, práctica la cual no comparto. Considero que toda comunicación debe darse en la plataforma digital para que siempre quede evidencia de ella.

Si solo se dan clases virtuales ¿Qué rol tiene los jefes de práctica (asistentes de docencia)? En lugar de sus horas de dictado, se supone que podrían dar tutorías personalizadas en tiempo real. Estas tutorías o asesorías o talleres se darían en, al menos, una mañana (por ejemplo de 8am a 12m) y organizando el acceso de los estudiantes desde la plataforma virtual vía CHAT o FORO (es una logística que compete a los responsables del funcionamiento de los servidores).

Una preocupación compartida por la comunidad educativa es la metodología para medir los logros de aprendizaje de cada asignatura. Por lo general las plataformas digitales tienen una variedad de formatos para generar instrumentos de medición (pruebas online). Un software conocido (desde fines de los noventa) para formular preguntas en línea, en diversos formatos, es el QuizFaber.

En tiempos de distanciamiento social, esta pandemia genera en la comunidad educativa no solo ansiedad e incertidumbre, también genera una oportunidad para implementar el software libre en el aula. En las asignaturas de estadística por ejemplo se tiene R y en las asignaturas de matemáticas (para cursos básicos) se tiene Geogebra y Desmos. En relación a softwares utilitarios como Office existe más de una alternativa sin licencia de pago.

Desde la oferta educativa, es un cambio repentino?, . Improvisado? Ojalá que NO!